Alejandro Rodríguez Juele
La historia de mis historietas

viernes, 21 de mayo de 2010

La Oscuridad


Esta historia, publicada en la revista Sidekick de mayo del 2010, es una adaptación de mi cuento del mismo nombre, escrito para el concurso "El Cuento de mi País" convocado en 2005 por una importante marca de yerba. El jurado, integrado por Milton Fornaro y Daniel Vidart, me otorgó un "Premio Especial" en lugar del primer premio. Seguramente la historia tenía demasiada sangre y poco mate como para que sirviera a los fines marquetineros de la empresa. De todos modos, el reconocimiento y los comentarios que ambos me hicieron sobre el cuento me dieron mucho aliento para seguir adelante con mi incipiente vocación de escribir.

El episodio narrado tuvo lugar efectivamente en 1720, pocos años antes de que los españoles se establecieran en forma permanente en la bahía de Montevideo.

En esos tiempos, la costa norte del Río de la Plata estaba en manos de los contrabandistas de cueros. Los barcos del bucanero francés Etienne Moreau navegaban impunemente frente a Buenos Aires, llegando hasta la portuguesa Colonia del Sacramento y comerciando con las bandas de guenoas y minuanes que poblaban la Banda Oriental.

Decidido a eliminar la corambre clandestina, el Gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala, envió a a la costa atlántica al capitán Antonio Pando y Patiño a la cabeza de una fuerza de Dragones españoles y milicianos criollos.

Cerca de Maldonado, capturaron uno de los hombres de Moreau, un mulato que aceptó conducirlos hasta el campamento del francés en la ensenada de Castillos Grandes, donde hoy se ubica el balneario Valizas.

El prisionero llevó a los soldados españoles hacia el enorme bañado que se extiende entre la laguna de Castillos y la costa. Despúes de más de un día avanzando con el agua por el cuello de sus monturas, es natural que aparecieran las suspicacias. ¿Estaban acercándose a la base de operaciones de los bucaneros o el mulato los había metido en un laberinto sin salida?

La historia es muy conocida y ha sido contada varias veces, en particular por el mejor novelista de aventuras del Uruguay, Alejandro Paternain, en su libro "Señor de la niebla". Gran parte del atractivo de la costa atlántica como refugio de piratas surge de la figura del capitán Etienne Moreau. Este marino francés no se dedicaba a la piratería, que es la captura de barcos para robar sus cargamentos o secuestrar sus pasajeros, sino que era un bucanero. Los bucaneros tenían su base en la célebre isla de Tortuga, en el Caribe. Se dedicaban a la caza de vacas para secar y ahumar su carne, el "boucan", alimento que luego vendían a los barcos mercantes que unían las colonias americanas con Europa. La falta de ley que reinaba en Tortuga la convirtió en un nido de delincuentes que fueron desplazando a los bucaneros. España logró a lo largo del siglo XVII acabar con ese negocio, mediante ataques militares a Tortuga y fundamentalmente a través del exterminio del ganado salvaje en la isla de Española (actualmente Haití y República Dominicana).

A comienzos del siglo XVIII los bucaneros debieron buscar territorios donde abundara el ganado salvaje y donde el control español fuera débil. La Banda Oriental fue el lugar perfecto para sus actividades. Moreau era el jefe de una escuadra de cuatro o cinco barcos que ya en 1717 estableció bases en la costa oriental. Sus puestos de acopio llegaron a estar tan al oeste como Santa Lucía. Estableció alianzas con los guenoas y minuanes, que le arreaban ganado hasta sus mataderos.

La batalla final que enfrentó a los bucaneros de Moreau con las fuerzas de Buenos Aires es el fondo para mi historia. Es la historia del mulato, personaje clave en la derrota de los franceses, de quien no se conserva el nombre ni otros datos. Su rol de enlace con los indios hace pensar que se trataba de un nativo del Río de la Plata. El color de su piel indica que probablemente era hijo de un blanco y una negra esclava o fugitiva. Es posible que su origen fuera caribeño, donde la mezcla de razas era más común que en el Río de la Plata.

Para crear mi personaje opté por hacerlo criollo, un prototipo del uruguayo. Es una persona que atraviesa un conflicto que lo supera en mucho, y ante la duda elige esperar y no hacer nada. Su actitud es la de quien se sabe insignificante ante las fuerzas que se enfrentan frente a él, y no imagina que pueda jugar algún rol en la lucha. Se guía en cada momento por su instinto de supervivencia, tratando de pasar desapercibido. Su medio ideal es la oscuridad.

Pero de una forma u otra, sus acciones tienen consecuencias. Y la oscuridad que él considera un refugio, se vuelve contra él.